Desde un pequeño ciclomotor a una casa, prácticamente cualquier bien preciado puede estar bajo la protección de una póliza de seguros. Un hecho que no se ha aplicado al satélite Ingenio, uno de los proyectos espaciales más ambiciosos creado en España que sufrió un lanzamiento fallido a bordo de un cohete francés de la compañía Arianespace.

En una rueda de prensa celebrada la misma tarde después de la destrucción, se anunció que el lanzamiento carecía de cualquier tipo de seguro que pudiera cubrir esta situación u otras derivadas del funcionamiento ya que no es obligatorio. Un lanzamiento que ha supuesto a las arcas españolas un desembolso de 200 millones de euros y 8 años de trabajo de 10 empresas dentro del país.

El que prometía ser el satélite más avanzado de España, terminó estrellado cerca de donde estaba previsto el aterrizaje de la etapa Zefiro 9, una de las encargadas de impulsar al aparato. «El lanzador [con el satélite Ingenio a bordo] cayó en una zona completamente deshabitada», según recoge la Agencia Espacial Europea.

Esto nos pone tras la pista de la segunda derivada del asunto. ¿Qué hubiera pasado si el cohete, habiéndose desviado de la trayectoria, llega a impactar en una zona poblada causando daños humanos y materiales? Algo que podría haber ocurrido si la desviación hubiese sido más acusada o hubiera ocurrido en otro momento del despegue.

Asegurar un satélite

El lanzamiento de satélites implica un riesgo más o menos importante debido a la ingente cantidad de factores que pueden alterar la misión y arruinarla. Es por ello por lo que las aseguradoras contemplan esta situación y ofrecen a las compañías la posibilidad de asegurar todo el viaje y la estancia en la órbita asignada.

Así lo hicieron hace 16 meses en el penúltimo fallo de un cohete Vega. Los Emiratos Árabes habían contratado a Arianespace para que pusiera en órbita un satélite militar, pero la misión falló a los 2 minutos del despegue. La investigación siguió su curso y, según reportó Reuterscostó a la aseguradora unos 369 millones de euros. Una cantidad que supuso un punto de inflexión en el precio de los seguros de los satélites, que llevaban a la baja unos años debido a la alta tasa de éxito.

«Como cualquier otro bien, los satélites se aseguran. Normalmente, las pólizas recogen los daños propios sufridos por el satélite», explica a OMICRONO Cristina Quintero, responsable de la sección de Transportes y Aviación de Mapfre Global Risk. «Los daños que sufra el satélite durante su operación normal o mientras se encuentre en fase de lanzamiento están contemplados en las condiciones«.

El de los satélites es un seguro de «daños propios». Con una primera parte que recoge los daños que pueda sufrir el satélite durante el proceso de despegue y estabilización en órbita. Y una segunda con su operación normal para la que están diseñados. En el caso de Ingenio, tenía aplicaciones cartográficas, hídricas, vigilancia de catástrofes naturales… Lo más habitual es que «una póliza de seguros tenga una vigencia de 12 meses. Comenzando en el momento en el que el lanzamiento no puede ser abortado». Ese momento de ‘no retorno’ arranca el cronómetro del seguro contratado.

«La cobertura terminaría una vez concluya la póliza contratada», según nos apunta Quintero. «Los 12 meses iniciales son ampliables y el seguro se renueva todos los años de la vida útil del satélite si así lo desea la compañía». En las renovaciones ya no se cubre el lanzamiento, pero sí los problemas surgidos durante la vida en órbita. Por ejemplo, si se daña mientras opera o si disminuye la vida útil.

Zonas pobladas

Para la compañía encargada del lanzamiento también existen seguros que cubren los posibles daños. «El lanzador es el que más riesgo tiene frente a terceros, que normalmente contrata un seguro de responsabilidad civil», nos apunta Quintero. Algo importante teniendo en cuenta que este tipo de cohetes se mueven a gran velocidad y, de perder el control, pueden caer sobre áreas pobladas o con infraestructuras.

«Imaginemos que en los primeros momentos de un lanzamiento, ocurre un accidente y el cohete produce daños personales o materiales». En esa situación, el seguro cubriría únicamente a los daños causados, pero nunca al propio lanzador o a la carga que transportaba. Un caso no aplicable a lo ocurrido con el satélite Ingenio.

Precio del seguro

«Las pólizas de los satélites están hechas totalmente a mano, son a la carta, entre la aseguradora y el asegurado». Por esta razón, lo habitual es que se tarden meses en cerrar todos los flecos relativos con el seguro del satélite. «Dar una cifra concreta es aventurarse mucho», nos apunta Quintero. Tal es el número de variables que varía notablemente.

Una de las claves que nos apuntan desde Mapfre Global Risk es la fiabilidad y el histórico de la compañía encargada del lanzamiento. A la hora de cerrar una póliza de seguros de un satélite, uno de los parámetros que se estudian con más detenimiento es la compañía encargada de ponerlo en órbita. «No es lo mismo una que acaba de nacer a otra que lleve muchos años», nos ha contado Cristina Quintero. Algo así como un rating que depende de quién sea el encargado de despegar el satélite o del modelo de cohete que se vaya a emplear.

Arianespace, como ya hemos mencionado, sufrió un accidente en julio de 2019 y tan solo ha lanzado un cohete Vega desde entonces en septiembre de este 2020. Comparado con los años 90, donde el precio del seguro oscilaba entre el 20 y el 25% del coste del satélite, los últimos datos disponibles de 2017 apuntan a una horquilla que se mueve entre el 5 y el 7%.

* Fuente: https://www.elespanol.com/omicrono/tecnologia/20201119/asegura-satelite-podria-evitado-perder-millones-ingenio/536947547_0.amp.html

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